Caminar

Caminar por el sendero

que describe el interior

buscando aquel ser que alguna vez fue

sin saber de él alguna razón.

 

Caminar por el sendero

hecho un solo suspiro

alzando de a pocos la mirada

pero sin poder ver ya nada.

 

Caminar hasta el final del sendero

y encontrarse con el vacío

con aquel silencio necesario

para reencontrarse consigo mismo.

 

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Polvo celeste

Sobre el verde lecho

abrigado por la manta oscura de la noche

los ojos se cruzan con el firmamento

perdiéndose entre las luces

formando un arco iris

entre aquellos ojos y la tenue luz.

 

Como si el espacio exterior

fuera su más profundo interior

un agujero negro

está absorbiendo todo a su alrededor.

 

Y allí acostado el sujeto

sólo suspira mientras su mirada

se confunde con las estrellas.

Allí el hombre,

con un frívolo andar en sus manos

sólo quiere levitar

para ser polvo celeste

y confundirse en aquel inmenso mar.

(…)

¿En serio? ¿Justo ahora? En este preciso momento, donde ya este largo camino debería estar por acabar, los miedos, las presiones, los malos pensamientos se les da por aparecer otra vez, justo cuando más seguro debía estar, justo cuando no puedo flaquear.

Necesito paz, necesito algo en mi interior que me de tranquilidad, necesito que la llama vuelva a surgir. Necesito volver a sobrevivir a mis temores…

 

Dolor

Dolor, dolor solo dolor, no se siente más. No se puede creer que sigamos siendo esto, que sigamos con los mismos, que haya ganado Colombia, no la de todos, sino la Colombia de los mismos que nos han gobernado y que nos tienen dónde nos tienen.

Que dolor, no que Petro no haya sido presidente, sino haber estado tan cerca del cambio y haberlo dejado ir, no haber podido consolidarnos, unirnos, sino dispersarnos y dejar que el uribismo se fuera solo. Ojalá Duque sea independiente, pero es casi inevitable pensar que no habrá más que un show de ventriloquia por 4 años.

No quedan ganas de nada, pero hay que seguir, porque como dijo el gran Freddie en su última canción, el show debe continuar… (Así en el interior, mi corazón se esté quebrando).

Que dolor…

 

 

 

Resaca electoral

El fin de semana pasado fue bastante frustrante para mí. Vi como Liverpool perdía la final de la Champions League de manera absurda ante uno de los equipos que no me aguanto ni por el putas, el Real Madrid; vi como el monstruo de LeBron James dejaba sin final a mis aguerridos Celtics en la NBA (para el que le esté hablando en chino); y tras del hecho, estaba muerto del susto preparando (je je) un parcial el cual debía pasar sí o sí. Pero todo esto fue quizá la mitad de las frustraciones, quizá menos, porque faltaba el golpe mayor, pero era la frustración más evidente que se veía venir: las elecciones presidenciales.

Antes que nada, ni soy experto ni pretendo serlo, y tampoco quiero mostrarme como un ser superior, cada quién tiene derecho y tiene sus razones para creer en un candidato, pero, ¿los que votaron por Duque, al menos son conscientes que es Uribe el que va a gobernar? Prefiero que voten conscientes de que es Uribe, y no como reverendas güevas creyendo que Duque es la renovación, porque de verdad, es patética la campaña y el slogan de que él es el cambio, quizá el cambio de interiores de Uribe, que dejó con rayitas de canela a Zuluaga y a Santos le talló la entrepierna y lo tuvo que dejar, pero de resto, veo muy poco probable que Duque vaya a ser autónomo.

Pero más allá de que la gente siga de cabeza con Uribe, lo que más me dolió fue ver como nosotros, los que queremos una renovación alejada de nefastos ex-presidentes, curas de la santa inquisición, conservadores y religiosos arraigados a su fe, no solo hacia un Dios sino hacia el patrón Uribe, nos terminamos aniquilando entre los que buscamos ese cambio. Desde problemas internos entre los candidatos Petro, Fajardo y De La Calle, hasta nosotros mismos, agrediéndonos, anulándonos y no uniéndonos. Al final, Fajardo tenía razón, debemos aprender a ser diferentes sin ser enemigos.

Aun así, con poca diferencia hubo un mano a mano emotivo entre Petro y Fajardo, y al final quedó el que más polariza, Petro. Pero más allá de si van o no van a votar por Petro los que votamos por Fajardo, o los que votaron por De la Calle (pa que contar al pastor y al quemado de los coscorrones), queda ahora la incertidumbre de saber si era posible pensar que quedarán más cerca en votos a Duque sabiendo la genuina aparición de la nueva fuente de Word Office, la DUQUE-14 (quién quita que hasta Petro y Fajardo hubieran pasado, vaya uno a saber). Este Uribe es un omnipotente, desparece gente, pone votos, hace y deshace, cómo no le van a tener fe sus feligreses. Lo más triste es que lo más probable, como todo en este país, es que nada pase y DuUrQiUbEe se proclame presidente de la nación.

Creo que de estas elecciones no queda más que una moraleja para que en el futuro, los candidatos se miren como un equipo que puede trabajar en un mismo ideal, y también nosotros, que en vez de putearnos en redes, que si Petro que si Fajardo que si de la calle, que tibio, que guerrillero, que lo uno, que lo otro,  miremos que es Colombia la que terminó perjudicada, y Colombia somos nosotros, los que estamos acá, y hasta los que están afuera pero ejercen su derecho al voto (y bueno, también la que no lo ejerce y pasea en  yate por Mónaco mientras muestra su intención de voto que poco y nada vale porque ¡NO VOTA!).

Quizá estoy demasiado pesimista ya, y es que es demasiado probable que suba al poder Porky, pero hombre, vivimos en un país laico que es más religioso que el mismísimo Vaticano, por qué no creer entonces en un milagro y por obra y gracia del espíritu santo, Duque no quede presidente, aunque bueno, también ya notamos las facultades milagrosas de la Registraduría para multiplicar los votos… por Duque… ¡Por favor! Uribe, hacéte una biblia que ya tenés toda la historia hecha.

Eso sí, el 17 de Junio salga y vote, con convicción, vote, es su derecho y su deber. Y a la próxima, unámonos, no nos fragmentemos más de lo que ya estamos.

Hasta pronto.

 

 

 

 

 

 

Nostalgia.

No sé por qué, soy demasiado nostálgico o demasiado marica, pero luego de alguna experiencia muy grata quedo como con un guayabo que me dura al menos una semana. Me pasa con los conciertos, o con un día que haya sido muy especial, o como en este caso, un viaje.

Hace una semana larga estaba en tierra llanera, tour Yopal-Chámeza (aunque Chámeza de llano solo tiene el espíritu llanero de su gente, porque eso es más cordillera que otra cosa), y la experiencia se me hizo inolvidable. Hacía tanto tiempo que no iba que fue como si fuera por primera vez. Quedé embobado, fascinado y con ganas de volver.

Haber vuelto a ver a la mayoría de mis tíos (solo faltó una), volver a ver a mi abuela y que dijera que éste chinito ya estaba muy grande, reencontrarme con el abuelo, aunque con él hace poco nos habíamos visto, pero sobre todo compartir muchísimo con mis primos. Siempre sentí que esa parte me faltó, compartir más con mis primos, la distancia y la diferencia de edad pesaron, pero esta vez no importó nada, todo fue risa, historias, baile, canto, joda, de todo, fue algo maravilloso, creo que no pude empezar mejor el año.

Los momentos vividos han sido demasiado gratos y sin duda me han marcado. Pequé al dejar pasar tanto tiempo sin ir, pero ahora solo tengo el deseo de volver más seguido. Siempre supe que allá tengo familia, pero esta vez la volví a sentir, un pedazo de corazón se me ha quedado allá, en la llanura.

Hasta pronto.

 

(…)

Recordar el colegio implica recordar esa exploración musical que tuve a través del metal, hoy recuerdo en especial un tema, “To Enter Your Mountain” de Bathory. La verdad yo en la interpretación de las letras en inglés he sido un vil güeva, pero siempre esa canción me transportaba, me llevaba a una montaña, quizá en el interior de uno, donde hubiera paz, tranquilidad, donde pudiera reorganizarse y salir de nuevo con claridad. Hoy sé qué no dice nada de eso, pero la sigo sintiendo igual y hoy más que nunca me serviría encontrar esa montaña, adentrarme en ella, y poder alejar todos mis demonios…