Cánticos que no van

Ir al estadio es una oportunidad única para mí, esto debido a que no vengo de una familia futbolera y no tengo la capacidad económica para costearme el abono para ver a mi equipo del alma; pero ayer creo que no tuve una de las mejores experiencias y no precisamente por lo futbolístico.

Sí, Millos jugó horrible ayer y siendo sincero mereció perder, pero el resultado es meramente deportivo, algo que ocurrió y que se puede olvidar. Pero lo que no puedo olvidar es sentir que buena parte de la hinchada le pareció muy divertido cargar al rival con un tema que a mi modo de ver no tiene nada para coger de chanza.

Se veía venir que el clásico iba a tener ambiente pesado dado el escándalo sexual que involucra a unos jugadores (¡No todos!) de Santa Fe. Quise tener fe en nosotros, los hinchas, de que podríamos saber reconocer la diferencia entre meterle presión al rival y tomar un tema tan delicado para vulnerarlo. No debí tener fe, aunque debo decir que otra parte de los que estuvimos en oriental no seguimos la chanza.

El momento que me generaba incertidumbre llegó, salieron los jugadores de Santa Fe a caminar la cancha y los gritos de “Violadores” no se hicieron esperar. Curioso, acusar a todo un equipo que son unos violadores cuando ni siquiera se han revelado detalles concretos de quiénes son los involucrados. Que por uno paguen todos. Escueleros a morir. Ya en el juego, gritos solitarios de “Violador”, “Violador hijueputa” no faltaban, gritos desesperados de hinchas que van a putear más que a alentar. Algún cántico quizá se me pasa, pero la gota que rebosó la copa, mi copa, llegó cuando empezó a escucharse un: “el que no salte / es violador”. Se me quebró todo, quedé sin palabras.

Para quienes han asistido a un estadio saben en qué sentido se usa el cántico, para quién no, el cántico invita a saltar a toda la hinchada local para diferenciarla de la hinchada visitante, ósea que ¿se quiso decir que también los hinchas cardenales son unos violadores? Sí, no hubo hinchada visitante ayer, pero el sentido está, la intención está. Me parece increíble que se juegue con eso, decirle a toda una hinchada, que son personas igual que nosotros, con una misma pasión por el fútbol, que tan solo cambia de color, que son unos violadores. Estoy seguro que a ninguno ayer en el estadio le hubiera gustado que los mismos cánticos fuesen dirigidos hacia nosotros.

Yo entiendo que el hincha quiere apoyar al equipo y así mismo hacerle sentir al visitante que no esta jugando en su casa, se quiere presionarlo y puedo hasta entender que se puteen (ya las groserías se han tergiversado tanto que hay es que mirar el contexto en que se dicen), pero no puedo entender que se hagan cantos como el de ayer. Si muchos nos indignamos con el tweet del honorable senador Uribe (al cual inexplicablemente aún algunos llaman  presidente) en contra de Daniel Samper, pues lo de ayer me parece que no es menos indignante.

Quiero que se entienda que no estoy defendiendo a los de Santa Fe, mi deseo es que se haga justicia, pero que se haga con los que son, y si el rumor de que se pagó por el silencio es comprobado, que también se haga justicia allí. Pero no estoy de acuerdo en que se acuse a diestra y siniestra a todos los jugadores rivales y aún más a una afición que ni velas tiene en ese entierro; aunque también es reprochable la actitud de mucho hincha cardenal en Twitter justificando la violación porque “es una trabajadora sexual” o dándole mayor trascendencia a que justo pasó antes del clásico. ¡Por favor, fue una VIOLACIÓN! En qué mundo estamos; si el partido era lo que más les importaba, pues ya, lo ganaron, pero lo ocurrido es demasiado grave como para que el fútbol esté por encima. Amamos el fútbol, pero que este no nos enceguezca.

También quiero ser claro que no es solo cosa por parte de la hinchada embajadora, así digan que todos somos unos gamines, unos bocones y demás, no todos lo somos (y no lo digo por sentirme más). Estoy casi seguro que si Santa Fe hubiera tenido que visitar cualquier otra plaza “caliente” (Medellín, Cali, Barranquilla) también las acusaciones de violadores no se hubieran hecho esperar y es más, si la situación hubiera sido al revés, no dudo también que hinchas cardenales hubieran hecho cánticos similares en contra nuestra. Hinchas así abundan en Colombia y hay en TODOS los equipos con hinchadas considerables.

No quería cargar a la hinchada de mi equipo, pero así como Millos ayer cayó en el juego que Santa Fe le planteó en la cancha y perdió, parte de la hinchada también cayó en toda la situación mediática y perdió con una actitud que considero reprochable. Si algún hincha embajador me lee, espero entienda mi posición, que este no es un tema de hinchada ni de fútbol, esto es algo delicado en la sociedad en la cual vivimos, y antes que hincha soy ciudadano. Sí su sentir es putearme, hágalo, pero este post lo hago siendo orgulloso de ser de Millos, pero lamentando lo ocurrido.

Hasta pronto.

 

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