No estaba muerto, andaba de….¿hospital?

Yo sé qué hace mucho no escribo, pero es que hasta hoy me dieron de alta (ahí sí, tan exagerado el pendejo, hospitalizado desde Rock al parque pues), pero yo, después de la experiencia vivida, siento que el tiempo fue eterno para volver a acá (tanto a casa como al  blog).

Muy juicioso yo (sí, claro) me disponía para estudiar para el parcial de lineal (con Glorita, con la guillotina, con el terror de la carrera, con LA MÁS), cuando mi dúo dinámico, el amigo que nunca falló, se le dio por berrear, el estómago se me quebraba en dolor, y a buena hora, justo en el fin de semana donde me jugaba la vida como algebrista… (?). Me retorcí en la cama mientras en fox daban Steelers vs Browns (partido del cual no vi un c#~\@). El dolor aumentaba, los invitados llegaron (sobre todo Hugo) y la desesperación me iba agotando ya. Se acabó el Newell’s vs River (a quién le importa) y también nuestra paciencia, pal médico nos fuimos, todos, para que nos hiciéramos sentir (?).

Llegamos a la Jorge Piñeros Corpas ( había que ir con la familia hacía la familia), y todo por el temor que quedó de aquella vez cuando me fracturé el radio izquierdo y duré 5 días conociendo hospitales por Bogotá, por eso esta vez quisimos ir a la fija, fuimos a panamericana… digo, a la Corpas. Allí, lo típico de urgencias, esperar… esperar…esperar… CARLOS MARIO PIÑEROS, ya no había que esperar más. El médico acabo con los rumores, el dolor tenía pinta de apendicitis, y mientras me sacaban sangre, había que esperar al cirujano para su evaluación. Cuando él me reviso, me empezó a hurgar el estómago como si no tuviera suficiente, pero bueno, él tenía que hacerlo, lo cierto es que en el momento clave, (que yo no sabía que ése era el momento), me preguntó: “-¿cuándo le duele más, cuándo apretó o cuándo suelto?” y yo, siendo muy honesto, respondí que al apretar, por eso me quedó la rondita en la cabeza “Cuando te apreté hoy, te soltaré y te dolerá mañana”. Tuvieron que dejarme toda la noche en una silla lo más de incómoda.

Después de una muy tortuosa noche junto a algunos 50 convalecientes más (no exagero, todos tirados en las mismas sillas porque “no hay cama, pa’ tanta gente”♫), el doctor me volvió a examinar, el dolor se me había centrado, allá, abajito y a la derecha, apretó, soltó, y casi le arreo la madre, efectivamente, tenía apendicitis y había que operar lo más pronto posible.

Me alistaron para la cirugía, lo único que me separaba del nacimiento era una batica que no cubría muy bien mis partes nobles y esta barba de degenerado que me mando, pero nada importaba, solo la operación, pero (siempre hay un pero conmigo) no iba a hacer ipso facto la operación, tuve que esperar alrededor de tres horas para que me pasaran al quirófano, por suerte había una sabanita que me cubrió aún más y hasta me dio calor para echarme un motosito. Después de un largo rato, el momento llegó, la silla de ruedas me esperaba, partía hacia el quirófano.

Por segunda vez me iban a operar y la verdad me sentía algo extraño, estaba todo acomodado, me hablaron un rato, me comentaron lo necesario (anestesia y duración) y a contar ovejas… Desde el momento en el que me maree con la anestesia hasta que desperté, solo recuerdo un: “-Se va a empezar a….”. Desperté con una careta de oxigeno lanzando periódicamente agua sobre mi boca. Después entró mi madre, me saludo, sonrió, me comentó lo que le habían comentado de la operación (algo preocupantes pero con final feliz las notas de clase del doctor), luego se fue y empezaron mis noches de soledad.

No podían darme de alta ya que el apéndice (muy querido él) alcanzó un estado gangrenoso (un poco más y nanay cucas) y por ende, debía estar bajo observación médica y con antibióticos. Debo confesar que la soledad que sentía era terrible, fatal, mirando al techo blanco, con la luz fulminante chocando contra mis ojos, todo era perfecto para no poder dormir, para no poder tener calma, además que no estuve en cuarto sino en sala de recuperación y pues la camilla no es que fuera muy  cómoda (aunque más que la silla si era).

Durante mi estadía allí no pasaron cosas muy interesantes, había una enfermera con la que me hacía ojitos, pero nada más, justamente el hecho más relevante que tuve fue con ella, pues mientras cambiaba la gasa del catéter, éste, muy rebelde él, se salió de la vena, y para colmo de males, ella tuvo que hacer dos intentos para volver a canalizarme (y yo con lo valiente que soy  para las inyecciones y sus allegados), lo importante es que se hizo con amor y el suerito quedo pasando.

Para culminar mi aburrido y hospitalario escrito, contaré mi última noche en el hospital, la cual fue tortuosa, la camilla parecía un asador, un asador de carne humana, no conciliaba el sueño, y cuando medio lo hacía entraba el “JEFE” muy feliz con sus medicamentos listos para ser inyectados en nuestros sueros. Todo era una pesadilla, una pesadilla sin fin en la cual no necesitaba aparecer Freddy (ni Gloria) para hacernos sufrir, bastaba con el hecho de estar durante tres días postrado en una camilla. Yo creo que esto se dio también por la ansiedad que me dio ante la posible salida del hospital el día siguiente.

Y efectivamente, al día siguiente llegó la salida (ósea hoy). Cuando ya se escuchaban chistes con mi nombre los cuales decían: “Ujumm pero Don Carlos, usted ya hace parte del inventario del hospital” y cosas así, mis nervios y mi ansiedad aumentaban hasta que la confirmación llego, todo muy bonito, que se mejoren todos, pero con permiso yo me piso.

Después estos cuatro días con tantas cosas nuevas, como tomar juguito de papaya (yo que decía que: “si a lo que huele sabe, jamás la probaré”) o aprender también a convivir solo en un estado así, pero fue una buena experiencia, de hecho, ninguna experiencia puede ser tomada como mala, pues algo queda de cada experiencia vivida, aunque de esta si quedo  algo malo, de hecho, quedo algo malo desde el domingo pasado, el parcial con Glorita, así que los dejo, no sea que me quede sin apéndice y sin notica… (A menos que vaya a empezar y algo más quiera empezar a doler).

Hasta Pronto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s