“Una pasión es una pasión”

Que día tan duro, tan difícil para mí, ferviente seguidor de la naranja mecánica (no la de Anthony, no ésa, de la otra, la de Cruyff, aunque de la de Anthony y luego la de Kubrick también), y es que me pesa en el alma la derrota de hoy ante Argentina, y eso que no soy holandés, no me imagino si lo fuera, quizá estaría peor que el hijo de Robben.

Y es que me es tan esquiva una alegría (futbolísticamente hablando), me es tan esquiva como a Holanda le es esquivo el mundial. Lo que hace cuatro años era una alegría al lograr acceder a la final tras derrotar a Uruguay (alegría que luego se disiparía gracias al gol de Iniesta al minuto 116′), hoy, hoy se me convierte en una tristeza. Anhelaba ver a Holanda campeón (claro, ante la situación de haber visto partir a Colombia, no me llamen “antipatriota”), y más que tenía en el camino la oportunidad de desquitarse de sus tres verdugos, Argentina (mundial 78′), Alemania (mundial 74′) y pues España (mundial 2010) a la que ya se había goleado 5-1, pero hoy se me va la alegría, se me va como en 2002 cuando Holanda no pudo clasificarse, como en 2006 cuando Portugal nos dejó en octavos, como en 2010 cuando España nos venció en la final.

Pero esto ya debería ser una derrota más en mi camino, en mi camino como aficionado (ni que jugara yo), no sé por qué, pero mis cuatro pasiones futboleras (2 clubes, 2 selecciones), si bien alguna vez fueron grandes, hoy sufren más de lo que ganan. Millonarios, Liverpool, Colombia y Holanda, en esos cuatro circunda mi amor de hincha, y entre esos cuatro cuento con los dedos de mis manos las alegrías de verdad, si de esas de ser campeón. Parece que como hincha estoy destinado a sufrir, y alguien me dirá: “-¿y para qué le hace fuerza a esos equipos?”, y yo solo puedo decir que me enamoré de ellos, uno a veces no encuentra razones lógicas para hacer algo, y en este caso sucede así.

Quizá la alegría más grande que he tenido, fue la consagración de Millonarios como campeón de la liga en 2012 después de 24 años, podrá tener Millonarios 14 títulos, pero para mí, ése fue el primero, aquella noche del 16 de diciembre fue sin duda la cúspide de mis alegrías (futbolísticamente hablando), de ahí, basta mirar poco, la consagración de Liverpool en 2005 ante Milán, y la Copa América de 2001 obtenida por Colombia (aunque esa copita que ganamos, hubiera estado Argentina y la verdadera Brasil, seguro sería más de lo que fue esa copa para nosotros), por el lado de Holanda…hubiera querido ser más viejo para verlo consagrarse en la Euro del 88′, pero nada más, aunque por lo menos he visto más a Holanda en mundiales que a mi patria, a Colombia (llegue a pensar que jamás la vería).

No todo en la vida es ganar (y después de lo descrito, yo lo tengo más que claro), en ocasiones es más duro aprender a perder y a sufrir, que aprender a ganar, porque a mi consideración, cuando vives y vives sufriendo y perdiendo, cuando llega un victoria, sabe mucho, muchísimo mejor de lo que le podrá saber al que en sus cotidianidad vive celebrando, quizá suene muy perdedor, pero así lo siento yo, así lo viví yo aquel 16 de diciembre, así lo viví yo cuando Colombia clasificó al mundial, así lo viví yo cuando Liverpool fue campeón en 2005 de la champions, así lo viví yo cuando Holanda…. bueno, tendré que explicar lo de Holanda.

Lo de Holanda me atrapa por alrededor de tres razones, la primera es clara, las figuras que primero me cautivaron fueron holandesas, ¿a quién no le cautivo aquel jugador que siempre iba con colorida gafas?, por favor, Davids era un crack, y los que lo rodeaban, Seedorf, Cocu, Van Bronckhorts, y por supuesto, mi ídolo, Van Nistelrooy. Cuando un gusto crece así, empieza uno a ver su historia y se encuentra uno con Cruyff, Gullit, Van Basten, Krol, De Boer (los dos), Kluivert, Rijkaard, Bergkamp, en fin, muchos nombres que Van y Van cautivándome más y más. La segunda razón va por un lado más familiar, siempre escuché el rumor de que tenía una tía (por parte de mi papá no hay ni una sola mujer), y el furor fue tal que empecé a escudriñar y escudriñar, pero como nadie sabía nada (solo mi abuelo) y yo era muy chico, para sacarme del paso me dijeron que ella vivía en Holanda, lo que no contaban era que me iba a encariñar con aquella pequeña nación europea. La tercera se remite un poco a la primera, escrudiñando en la historia de Holanda, me es increíble que nunca hayan ganado un mundial, apenas una Eurocopa (por suerte en Alemania, para desquitarse del 74′), es como un pequeño gigante, porque pequeño, porque el que no gana para muchos no es nada, y esas cosas me cautivaron, me cautivo su fútbol, sus leyendas y su clase, además del como reponerse ante la adversidad.

Lo cierto es que la derrota parece tener un lugar grande en mi vida (futbolísticamente hablando), pero que le voy a hacer, como dijo Escribano Andretta en el secreto de tus ojos: “una pasión es una pasión”, y nada me lo va a hacer cambiar, pues como en la misma película, el querido Sandoval mencionó: “-el tipo puede cambiar de todo, de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios, pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamin, no puede cambiar de pasión”, (nótese que me gusta la película, o por lo menos esa escena). ¿Qué me queda?, esperar cuatro años, sí, y por suerte tengo a Millonarios y a Liverpool para sufrir cada fin de semana, pero como hoy es mundial, y este es único, me voy  con doble derrota (porque la de Colombia todavía pesa), me voy a sanar la llaga fresquita y esperando que algún día (de cada cuatro años) Holanda obtenga su merecido campeonato del mundo.

Hasta Pronto.

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