Polvo celeste

Sobre el verde lecho

abrigado por la manta oscura de la noche

los ojos se cruzan con el firmamento

perdiéndose entre las luces

formando un arco iris

entre aquellos ojos y la tenue luz.

 

Como si el espacio exterior

fuera su más profundo interior

un agujero negro

está absorbiendo todo a su alrededor.

 

Y allí acostado el sujeto

sólo suspira mientras su mirada

se confunde con las estrellas.

Allí el hombre,

con un frívolo andar en sus manos

sólo quiere levitar

para ser polvo celeste

y confundirse en aquel inmenso mar.

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(…)

¿En serio? ¿Justo ahora? En este preciso momento, donde ya este largo camino debería estar por acabar, los miedos, las presiones, los malos pensamientos se les da por aparecer otra vez, justo cuando más seguro debía estar, justo cuando no puedo flaquear.

Necesito paz, necesito algo en mi interior que me de tranquilidad, necesito que la llama vuelva a surgir. Necesito volver a sobrevivir a mis temores…

 

Adiós Rusia

Penúltimo penal, Bacca parece tranquilo, camina hacia el punto blanco donde deberá afinar su puntería para vencer la valla de Pickford; el juez toma el silbato para darle la facultad al delantero colombiano de fusilar al enemigo, lanza, Pickford detiene. Murmullos de ansiedad. Dier camina sabiendo que en sus pies está la sentencia final o una luz de esperanza para el rival, Ospina pone el pecho, quiere ser el héroe, el juez da la indicación, corre Dier, gol de Inglaterra. Silencio atroz.

Un día después de la eliminación, me es imposible no tener guayabo aún, tener en mi cabeza momentos tan épicos como el gol de Mina al final del juego para darnos vida o la atajada de Ospina que nos puso en camino de la clasificación, como también momentos tan tristes como el tiro en el horizontal de Mateus y el penal que le atajaron a Bacca… Sentí una tristeza enorme en este pedazo de corazón futbolero que se agudiza en la nostalgia más y más con cada recuerdo.

Hablando de lo que fue el partido, desde que se anunció la titular, pese a que no me gustó lo que se puso en cancha, quise tener fe en las decisiones de Pékerman. Ya en cancha, tras 15 minutos intensos de Inglaterra sobre Colombia, se vio lo que se predecía, teníamos la pelota, pero no había peso ofensivo, un toque de un lado a otro que no se veía que nos llevara para algún lado, se veía a Quintero, Cuadrado y Falcao peleando solos arriba sin poder invocar a los demás, se veía a Mojica sin poder explotar su banda, vi el medio campo enredado para crear (porque Barrios, Sánchez y Lerma no son jugadores con la vocación de crear). Vi a Colombia haciendo bien la mitad de la tarea, detener a los ingleses, pero mal la otra mitad, agredirlos.

El segundo tiempo fue lo mismo hasta el gol de Kane (con penal que me parece discutible). Luego, pensamos que la reacción llegaría, pero no, se demoró bastante. Meter a Bacca por Lerma fue algo que no entendí, porque seguía estando el dilema de: ¿QUIÉN CARAJOS CREABA JUEGO CON QUINTERO? Hasta el 78′, el profe se decidió al fin por meter a Mateus (hombre que debió arrancar y sino, al menos ser el primer cambio) y luego, a falta de… ¡5 MINUTOS! Metió a Muriel. Creo que a Pékerman se le pegó lo de la mayoría de los colombianos, dejarlo todo para última hora. Al final el corazón, el amor propio (porque de eso sí hubo durante todo el partido y todo el mundial) le dieron a Colombia una luz con el empate de Mina. Ya después la historia la sabemos.

Alguien en Twitter me regañó, que disociador, que desagradecido, y pues no, jamás estaré desagradecido con Pékerman porque por él y estos jugadores vi a Colombia en dos mundiales, los vi romper la historia hace 4 años, y los vi volver a un mundial con hambre de más. Pero hoy fue apático desde el comienzo, traté de entenderlo, es algo muy de Pékerman ser precavido, pero después, no vi reacción por parte del banco. No estoy diciendo que es lo peor, ni que no le agradezco todo lo que nos ha dado, solo digo que se pudo buscar más y no se quiso.

Lo cierto es que esta derrota duele aún, porque si bien en un principio, el sueño de llegar muy lejos en la copa era casi una utopía, y tras el juego ante Japón la idea se reforzó, con el juego ante Polonia fue inevitable no ilusionarse, había con qué, podíamos lograrlo, había que superar peldaños duros (como este en el que nos quedamos), pero se podía ilusionar, se valía soñar. Así como hace 4 años, la derrota en cuartos ante Brasil dolió pero había felicidad, ayer y hoy (y quizá mañana y pasado…) hay tristeza por lo que pudo ser y no fue.

Queda agradecer la entrega de los jugadores, fue lo único que nunca nos faltó, actitud. Se pusieron esta camiseta y la sintieron como si fueran cada colombiano (amante y no del fútbol). Ellos no fueron un equipo, fueron todo un país que quiso dejar nuestro nombre en lo más alto. Gracias por ponernos en este bonito sueño, y por darlo todo para que éste continuara.

Ahora solo me queda, como amante el amante del fútbol que soy, disfrutar lo que queda de mundial a media máquina, con el dolor por la eliminación y sin la ansiedad de saber que el sábado jugaría la selección. Sintamos, vivamos esta derrota, y levantémonos, miremos al futuro y cambiemos lo que tengamos que cambiar para mejorar (esto último le calza al país no solo en el ámbito futbolero, ya van dos derrotas, una muy dolorosa y ésta).

Hasta pronto.

 

 

Dolor

Dolor, dolor solo dolor, no se siente más. No se puede creer que sigamos siendo esto, que sigamos con los mismos, que haya ganado Colombia, no la de todos, sino la Colombia de los mismos que nos han gobernado y que nos tienen dónde nos tienen.

Que dolor, no que Petro no haya sido presidente, sino haber estado tan cerca del cambio y haberlo dejado ir, no haber podido consolidarnos, unirnos, sino dispersarnos y dejar que el uribismo se fuera solo. Ojalá Duque sea independiente, pero es casi inevitable pensar que no habrá más que un show de ventriloquia por 4 años.

No quedan ganas de nada, pero hay que seguir, porque como dijo el gran Freddie en su última canción, el show debe continuar… (Así en el interior, mi corazón se esté quebrando).

Que dolor…

 

 

 

Insultándonos

Muchas veces uno no encuentra la manera de describir situaciones o expresar situaciones, sentimientos, etc. Por ejemplo, describir la situación que vivimos en el país, ya sea en las calles o escondidos tras un computador, ante unas elecciones que han sido bastante tensas, donde se ha visto de todo y uno cada vez sea queda con menos palabras para decir. Por suerte el cine siempre será un íntimo amigo y hoy vengo a hablar de una película no dice, nos muestra como somos: L’insulte.

La película libanesa, dirigida por Ziad Doueiri es salvajemente realista. Se centra en un problema crítico que trasciende del medio oriente hacia el mundo, el tema de Palestina y en general, las diferencias políticas, ideológicas, religiosas, que se viven tan fuerte allá. La película parece increíble en un principio, parece absurdo que el problema surja técnicamente por un insulto y trascienda de tal forma que se vuelve una causa nacional.

Es increíble como el orgullo y el odio puede llevar a los personajes de la película a tanto, pero más increíble es cómo agentes externos terminan aprovechando la situación para dilatar aún más el conflicto, llevando lo que en un principio era un malentendido, a un conflicto nacional que pone en riesgo a la nación. Creo que estoy dando muchos spoilers, mejor paro acá.

Lo cierto es que vi nuestra situación reflejada en la película. Si bien no vivimos con tanta tensión como pueda que se viva allá, tampoco es que seamos unos santos, porque siendo sinceros, nos sentimos tan superiores que otros que ni mirarnos al espejo podemos; aunque a la hora de manipular, usando la situación de otros… Creo que somos unos expertos.

Ver cómo nos despedazamos por redes, como queremos imponernos sin importar lo que el otro piense, imponiendo ideas y anteponiendo excusas, invalidando al otro sin escuchar, exigiendo respeto sin respetar, dejándonos consumir por el odio. Parece que las diferencias y el pasado nos pesa más que el deseo de cambio y de unirnos.

En verdad me pareció muy buena película, deja mucho que pensar y se asemeja mucho a una realidad que parece ser fruto de nuestra naturaleza. Si pueden, véanla, está en Tonalá, en la Cinemateca, hay más vida fuera de CineCo.

No siendo más me despido, espero que a quienes sigan mi recomendación, les guste tanto o igual que a mí, y a quienes no, pues muchos pende… mentiras, en este mundo de variedad, todos tenemos una opinión, solo es cuestión de escuchar, debatir y respetar.

Hasta pronto.

Resaca electoral

El fin de semana pasado fue bastante frustrante para mí. Vi como Liverpool perdía la final de la Champions League de manera absurda ante uno de los equipos que no me aguanto ni por el putas, el Real Madrid; vi como el monstruo de LeBron James dejaba sin final a mis aguerridos Celtics en la NBA (para el que le esté hablando en chino); y tras del hecho, estaba muerto del susto preparando (je je) un parcial el cual debía pasar sí o sí. Pero todo esto fue quizá la mitad de las frustraciones, quizá menos, porque faltaba el golpe mayor, pero era la frustración más evidente que se veía venir: las elecciones presidenciales.

Antes que nada, ni soy experto ni pretendo serlo, y tampoco quiero mostrarme como un ser superior, cada quién tiene derecho y tiene sus razones para creer en un candidato, pero, ¿los que votaron por Duque, al menos son conscientes que es Uribe el que va a gobernar? Prefiero que voten conscientes de que es Uribe, y no como reverendas güevas creyendo que Duque es la renovación, porque de verdad, es patética la campaña y el slogan de que él es el cambio, quizá el cambio de interiores de Uribe, que dejó con rayitas de canela a Zuluaga y a Santos le talló la entrepierna y lo tuvo que dejar, pero de resto, veo muy poco probable que Duque vaya a ser autónomo.

Pero más allá de que la gente siga de cabeza con Uribe, lo que más me dolió fue ver como nosotros, los que queremos una renovación alejada de nefastos ex-presidentes, curas de la santa inquisición, conservadores y religiosos arraigados a su fe, no solo hacia un Dios sino hacia el patrón Uribe, nos terminamos aniquilando entre los que buscamos ese cambio. Desde problemas internos entre los candidatos Petro, Fajardo y De La Calle, hasta nosotros mismos, agrediéndonos, anulándonos y no uniéndonos. Al final, Fajardo tenía razón, debemos aprender a ser diferentes sin ser enemigos.

Aun así, con poca diferencia hubo un mano a mano emotivo entre Petro y Fajardo, y al final quedó el que más polariza, Petro. Pero más allá de si van o no van a votar por Petro los que votamos por Fajardo, o los que votaron por De la Calle (pa que contar al pastor y al quemado de los coscorrones), queda ahora la incertidumbre de saber si era posible pensar que quedarán más cerca en votos a Duque sabiendo la genuina aparición de la nueva fuente de Word Office, la DUQUE-14 (quién quita que hasta Petro y Fajardo hubieran pasado, vaya uno a saber). Este Uribe es un omnipotente, desparece gente, pone votos, hace y deshace, cómo no le van a tener fe sus feligreses. Lo más triste es que lo más probable, como todo en este país, es que nada pase y DuUrQiUbEe se proclame presidente de la nación.

Creo que de estas elecciones no queda más que una moraleja para que en el futuro, los candidatos se miren como un equipo que puede trabajar en un mismo ideal, y también nosotros, que en vez de putearnos en redes, que si Petro que si Fajardo que si de la calle, que tibio, que guerrillero, que lo uno, que lo otro,  miremos que es Colombia la que terminó perjudicada, y Colombia somos nosotros, los que estamos acá, y hasta los que están afuera pero ejercen su derecho al voto (y bueno, también la que no lo ejerce y pasea en  yate por Mónaco mientras muestra su intención de voto que poco y nada vale porque ¡NO VOTA!).

Quizá estoy demasiado pesimista ya, y es que es demasiado probable que suba al poder Porky, pero hombre, vivimos en un país laico que es más religioso que el mismísimo Vaticano, por qué no creer entonces en un milagro y por obra y gracia del espíritu santo, Duque no quede presidente, aunque bueno, también ya notamos las facultades milagrosas de la Registraduría para multiplicar los votos… por Duque… ¡Por favor! Uribe, hacéte una biblia que ya tenés toda la historia hecha.

Eso sí, el 17 de Junio salga y vote, con convicción, vote, es su derecho y su deber. Y a la próxima, unámonos, no nos fragmentemos más de lo que ya estamos.

Hasta pronto.

 

 

 

 

 

 

Disfrutando el silencio

Dicen que vale más tarde que nunca, y por eso estoy acá, escribiendo ya 4 días después de uno de los conciertos más perfectos que he vivido. Depeche Mode mostró porque son lo que son, una banda inmensa que ha cautivado a buena parte del mundo y que se ha ganado su lugar en el olimpo de los dioses.

Con la puntualidad característica de los británicos, las luces se apagaron a las 8:45 pm para darle play a Revolution de The Beatles, la cual anunciaba el inicio del espectáculo. De pronto se veía asomar a Dave Gahan y su combo. The Beatles se diluyó, las pantallas se encendieron con un colorido fondo y de la mano de Going Backwards la magia empezaba a llegar al Simón Bolívar.

De ahí en adelante todo fue un sueño, temas icónicos de la banda, acompañados por un sonido brutal, rayando la perfección, y una puesta en escena acompañada por unos cortos artísticos muy bien logrados, hicieron del concierto una obra de arte que maravilló a todos los afortunados asistentes al evento. Hasta el anunciado final a cargo de la popular Personal Jesus, todos vivimos extasiados.

Fue tal el espectáculo que aún hoy, 4 días después, aún me cuesta dimensionar lo vivido, y eso que al final del show, como mi novia me lo dijo: “fue hermoso pero me siento incompleta”, y cómo no, para estar completos sería necesario un Depeche Mode by Request de por lo menos 4 hrs. Aun así, pese a que tantas canciones que tanto me gustan no estuvieran en el setlist, me siento un afortunado, porque valió la pena el esfuerzo por verlos y disfrutarlos.

Sin duda cosas así se viven una sola vez en la vida. Qué gran noche (hace 4 noches) que nos diste Depeche Mode, gracias y mil gracias.

Hasta pronto.