Adiós Rusia

Penúltimo penal, Bacca parece tranquilo, camina hacia el punto blanco donde deberá afinar su puntería para vencer la valla de Pickford; el juez toma el silbato para darle la facultad al delantero colombiano de fusilar al enemigo, lanza, Pickford detiene. Murmullos de ansiedad. Dier camina sabiendo que en sus pies está la sentencia final o una luz de esperanza para el rival, Ospina pone el pecho, quiere ser el héroe, el juez da la indicación, corre Dier, gol de Inglaterra. Silencio atroz.

Un día después de la eliminación, me es imposible no tener guayabo aún, tener en mi cabeza momentos tan épicos como el gol de Mina al final del juego para darnos vida o la atajada de Ospina que nos puso en camino de la clasificación, como también momentos tan tristes como el tiro en el horizontal de Mateus y el penal que le atajaron a Bacca… Sentí una tristeza enorme en este pedazo de corazón futbolero que se agudiza en la nostalgia más y más con cada recuerdo.

Hablando de lo que fue el partido, desde que se anunció la titular, pese a que no me gustó lo que se puso en cancha, quise tener fe en las decisiones de Pékerman. Ya en cancha, tras 15 minutos intensos de Inglaterra sobre Colombia, se vio lo que se predecía, teníamos la pelota, pero no había peso ofensivo, un toque de un lado a otro que no se veía que nos llevara para algún lado, se veía a Quintero, Cuadrado y Falcao peleando solos arriba sin poder invocar a los demás, se veía a Mojica sin poder explotar su banda, vi el medio campo enredado para crear (porque Barrios, Sánchez y Lerma no son jugadores con la vocación de crear). Vi a Colombia haciendo bien la mitad de la tarea, detener a los ingleses, pero mal la otra mitad, agredirlos.

El segundo tiempo fue lo mismo hasta el gol de Kane (con penal que me parece discutible). Luego, pensamos que la reacción llegaría, pero no, se demoró bastante. Meter a Bacca por Lerma fue algo que no entendí, porque seguía estando el dilema de: ¿QUIÉN CARAJOS CREABA JUEGO CON QUINTERO? Hasta el 78′, el profe se decidió al fin por meter a Mateus (hombre que debió arrancar y sino, al menos ser el primer cambio) y luego, a falta de… ¡5 MINUTOS! Metió a Muriel. Creo que a Pékerman se le pegó lo de la mayoría de los colombianos, dejarlo todo para última hora. Al final el corazón, el amor propio (porque de eso sí hubo durante todo el partido y todo el mundial) le dieron a Colombia una luz con el empate de Mina. Ya después la historia la sabemos.

Alguien en Twitter me regañó, que disociador, que desagradecido, y pues no, jamás estaré desagradecido con Pékerman porque por él y estos jugadores vi a Colombia en dos mundiales, los vi romper la historia hace 4 años, y los vi volver a un mundial con hambre de más. Pero hoy fue apático desde el comienzo, traté de entenderlo, es algo muy de Pékerman ser precavido, pero después, no vi reacción por parte del banco. No estoy diciendo que es lo peor, ni que no le agradezco todo lo que nos ha dado, solo digo que se pudo buscar más y no se quiso.

Lo cierto es que esta derrota duele aún, porque si bien en un principio, el sueño de llegar muy lejos en la copa era casi una utopía, y tras el juego ante Japón la idea se reforzó, con el juego ante Polonia fue inevitable no ilusionarse, había con qué, podíamos lograrlo, había que superar peldaños duros (como este en el que nos quedamos), pero se podía ilusionar, se valía soñar. Así como hace 4 años, la derrota en cuartos ante Brasil dolió pero había felicidad, ayer y hoy (y quizá mañana y pasado…) hay tristeza por lo que pudo ser y no fue.

Queda agradecer la entrega de los jugadores, fue lo único que nunca nos faltó, actitud. Se pusieron esta camiseta y la sintieron como si fueran cada colombiano (amante y no del fútbol). Ellos no fueron un equipo, fueron todo un país que quiso dejar nuestro nombre en lo más alto. Gracias por ponernos en este bonito sueño, y por darlo todo para que éste continuara.

Ahora solo me queda, como amante el amante del fútbol que soy, disfrutar lo que queda de mundial a media máquina, con el dolor por la eliminación y sin la ansiedad de saber que el sábado jugaría la selección. Sintamos, vivamos esta derrota, y levantémonos, miremos al futuro y cambiemos lo que tengamos que cambiar para mejorar (esto último le calza al país no solo en el ámbito futbolero, ya van dos derrotas, una muy dolorosa y ésta).

Hasta pronto.

 

 

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Dolor

Dolor, dolor solo dolor, no se siente más. No se puede creer que sigamos siendo esto, que sigamos con los mismos, que haya ganado Colombia, no la de todos, sino la Colombia de los mismos que nos han gobernado y que nos tienen dónde nos tienen.

Que dolor, no que Petro no haya sido presidente, sino haber estado tan cerca del cambio y haberlo dejado ir, no haber podido consolidarnos, unirnos, sino dispersarnos y dejar que el uribismo se fuera solo. Ojalá Duque sea independiente, pero es casi inevitable pensar que no habrá más que un show de ventriloquia por 4 años.

No quedan ganas de nada, pero hay que seguir, porque como dijo el gran Freddie en su última canción, el show debe continuar… (Así en el interior, mi corazón se esté quebrando).

Que dolor…

 

 

 

Insultándonos

Muchas veces uno no encuentra la manera de describir situaciones o expresar situaciones, sentimientos, etc. Por ejemplo, describir la situación que vivimos en el país, ya sea en las calles o escondidos tras un computador, ante unas elecciones que han sido bastante tensas, donde se ha visto de todo y uno cada vez sea queda con menos palabras para decir. Por suerte el cine siempre será un íntimo amigo y hoy vengo a hablar de una película no dice, nos muestra como somos: L’insulte.

La película libanesa, dirigida por Ziad Doueiri es salvajemente realista. Se centra en un problema crítico que trasciende del medio oriente hacia el mundo, el tema de Palestina y en general, las diferencias políticas, ideológicas, religiosas, que se viven tan fuerte allá. La película parece increíble en un principio, parece absurdo que el problema surja técnicamente por un insulto y trascienda de tal forma que se vuelve una causa nacional.

Es increíble como el orgullo y el odio puede llevar a los personajes de la película a tanto, pero más increíble es cómo agentes externos terminan aprovechando la situación para dilatar aún más el conflicto, llevando lo que en un principio era un malentendido, a un conflicto nacional que pone en riesgo a la nación. Creo que estoy dando muchos spoilers, mejor paro acá.

Lo cierto es que vi nuestra situación reflejada en la película. Si bien no vivimos con tanta tensión como pueda que se viva allá, tampoco es que seamos unos santos, porque siendo sinceros, nos sentimos tan superiores que otros que ni mirarnos al espejo podemos; aunque a la hora de manipular, usando la situación de otros… Creo que somos unos expertos.

Ver cómo nos despedazamos por redes, como queremos imponernos sin importar lo que el otro piense, imponiendo ideas y anteponiendo excusas, invalidando al otro sin escuchar, exigiendo respeto sin respetar, dejándonos consumir por el odio. Parece que las diferencias y el pasado nos pesa más que el deseo de cambio y de unirnos.

En verdad me pareció muy buena película, deja mucho que pensar y se asemeja mucho a una realidad que parece ser fruto de nuestra naturaleza. Si pueden, véanla, está en Tonalá, en la Cinemateca, hay más vida fuera de CineCo.

No siendo más me despido, espero que a quienes sigan mi recomendación, les guste tanto o igual que a mí, y a quienes no, pues muchos pende… mentiras, en este mundo de variedad, todos tenemos una opinión, solo es cuestión de escuchar, debatir y respetar.

Hasta pronto.

Resaca electoral

El fin de semana pasado fue bastante frustrante para mí. Vi como Liverpool perdía la final de la Champions League de manera absurda ante uno de los equipos que no me aguanto ni por el putas, el Real Madrid; vi como el monstruo de LeBron James dejaba sin final a mis aguerridos Celtics en la NBA (para el que le esté hablando en chino); y tras del hecho, estaba muerto del susto preparando (je je) un parcial el cual debía pasar sí o sí. Pero todo esto fue quizá la mitad de las frustraciones, quizá menos, porque faltaba el golpe mayor, pero era la frustración más evidente que se veía venir: las elecciones presidenciales.

Antes que nada, ni soy experto ni pretendo serlo, y tampoco quiero mostrarme como un ser superior, cada quién tiene derecho y tiene sus razones para creer en un candidato, pero, ¿los que votaron por Duque, al menos son conscientes que es Uribe el que va a gobernar? Prefiero que voten conscientes de que es Uribe, y no como reverendas güevas creyendo que Duque es la renovación, porque de verdad, es patética la campaña y el slogan de que él es el cambio, quizá el cambio de interiores de Uribe, que dejó con rayitas de canela a Zuluaga y a Santos le talló la entrepierna y lo tuvo que dejar, pero de resto, veo muy poco probable que Duque vaya a ser autónomo.

Pero más allá de que la gente siga de cabeza con Uribe, lo que más me dolió fue ver como nosotros, los que queremos una renovación alejada de nefastos ex-presidentes, curas de la santa inquisición, conservadores y religiosos arraigados a su fe, no solo hacia un Dios sino hacia el patrón Uribe, nos terminamos aniquilando entre los que buscamos ese cambio. Desde problemas internos entre los candidatos Petro, Fajardo y De La Calle, hasta nosotros mismos, agrediéndonos, anulándonos y no uniéndonos. Al final, Fajardo tenía razón, debemos aprender a ser diferentes sin ser enemigos.

Aun así, con poca diferencia hubo un mano a mano emotivo entre Petro y Fajardo, y al final quedó el que más polariza, Petro. Pero más allá de si van o no van a votar por Petro los que votamos por Fajardo, o los que votaron por De la Calle (pa que contar al pastor y al quemado de los coscorrones), queda ahora la incertidumbre de saber si era posible pensar que quedarán más cerca en votos a Duque sabiendo la genuina aparición de la nueva fuente de Word Office, la DUQUE-14 (quién quita que hasta Petro y Fajardo hubieran pasado, vaya uno a saber). Este Uribe es un omnipotente, desparece gente, pone votos, hace y deshace, cómo no le van a tener fe sus feligreses. Lo más triste es que lo más probable, como todo en este país, es que nada pase y DuUrQiUbEe se proclame presidente de la nación.

Creo que de estas elecciones no queda más que una moraleja para que en el futuro, los candidatos se miren como un equipo que puede trabajar en un mismo ideal, y también nosotros, que en vez de putearnos en redes, que si Petro que si Fajardo que si de la calle, que tibio, que guerrillero, que lo uno, que lo otro,  miremos que es Colombia la que terminó perjudicada, y Colombia somos nosotros, los que estamos acá, y hasta los que están afuera pero ejercen su derecho al voto (y bueno, también la que no lo ejerce y pasea en  yate por Mónaco mientras muestra su intención de voto que poco y nada vale porque ¡NO VOTA!).

Quizá estoy demasiado pesimista ya, y es que es demasiado probable que suba al poder Porky, pero hombre, vivimos en un país laico que es más religioso que el mismísimo Vaticano, por qué no creer entonces en un milagro y por obra y gracia del espíritu santo, Duque no quede presidente, aunque bueno, también ya notamos las facultades milagrosas de la Registraduría para multiplicar los votos… por Duque… ¡Por favor! Uribe, hacéte una biblia que ya tenés toda la historia hecha.

Eso sí, el 17 de Junio salga y vote, con convicción, vote, es su derecho y su deber. Y a la próxima, unámonos, no nos fragmentemos más de lo que ya estamos.

Hasta pronto.

 

 

 

 

 

 

Disfrutando el silencio

Dicen que vale más tarde que nunca, y por eso estoy acá, escribiendo ya 4 días después de uno de los conciertos más perfectos que he vivido. Depeche Mode mostró porque son lo que son, una banda inmensa que ha cautivado a buena parte del mundo y que se ha ganado su lugar en el olimpo de los dioses.

Con la puntualidad característica de los británicos, las luces se apagaron a las 8:45 pm para darle play a Revolution de The Beatles, la cual anunciaba el inicio del espectáculo. De pronto se veía asomar a Dave Gahan y su combo. The Beatles se diluyó, las pantallas se encendieron con un colorido fondo y de la mano de Going Backwards la magia empezaba a llegar al Simón Bolívar.

De ahí en adelante todo fue un sueño, temas icónicos de la banda, acompañados por un sonido brutal, rayando la perfección, y una puesta en escena acompañada por unos cortos artísticos muy bien logrados, hicieron del concierto una obra de arte que maravilló a todos los afortunados asistentes al evento. Hasta el anunciado final a cargo de la popular Personal Jesus, todos vivimos extasiados.

Fue tal el espectáculo que aún hoy, 4 días después, aún me cuesta dimensionar lo vivido, y eso que al final del show, como mi novia me lo dijo: “fue hermoso pero me siento incompleta”, y cómo no, para estar completos sería necesario un Depeche Mode by Request de por lo menos 4 hrs. Aun así, pese a que tantas canciones que tanto me gustan no estuvieran en el setlist, me siento un afortunado, porque valió la pena el esfuerzo por verlos y disfrutarlos.

Sin duda cosas así se viven una sola vez en la vida. Qué gran noche (hace 4 noches) que nos diste Depeche Mode, gracias y mil gracias.

Hasta pronto.

Nostalgia.

No sé por qué, soy demasiado nostálgico o demasiado marica, pero luego de alguna experiencia muy grata quedo como con un guayabo que me dura al menos una semana. Me pasa con los conciertos, o con un día que haya sido muy especial, o como en este caso, un viaje.

Hace una semana larga estaba en tierra llanera, tour Yopal-Chámeza (aunque Chámeza de llano solo tiene el espíritu llanero de su gente, porque eso es más cordillera que otra cosa), y la experiencia se me hizo inolvidable. Hacía tanto tiempo que no iba que fue como si fuera por primera vez. Quedé embobado, fascinado y con ganas de volver.

Haber vuelto a ver a la mayoría de mis tíos (solo faltó una), volver a ver a mi abuela y que dijera que éste chinito ya estaba muy grande, reencontrarme con el abuelo, aunque con él hace poco nos habíamos visto, pero sobre todo compartir muchísimo con mis primos. Siempre sentí que esa parte me faltó, compartir más con mis primos, la distancia y la diferencia de edad pesaron, pero esta vez no importó nada, todo fue risa, historias, baile, canto, joda, de todo, fue algo maravilloso, creo que no pude empezar mejor el año.

Los momentos vividos han sido demasiado gratos y sin duda me han marcado. Pequé al dejar pasar tanto tiempo sin ir, pero ahora solo tengo el deseo de volver más seguido. Siempre supe que allá tengo familia, pero esta vez la volví a sentir, un pedazo de corazón se me ha quedado allá, en la llanura.

Hasta pronto.

 

Mis Películas de 2017

Y acá me encuentro de nuevo, haciendo mi top ten de lo que vi este año. Traté de ver más películas que fuesen como tal de este año, pero es complicado que todas sean de 2017 puesto que acá todo llega tarde, además, este año la tarea no se vio ayudada por festivales como IndieBo, debido a que vi solamente clásicos y no tuve tiempo para buscar las películas que me habían interesado de festival. De igual modo, con pena en el alma, no vi mucho cine nacional, me quedé corto de tiempo para ver documentales como el de Señorita María o Amazona, los cuáles quise ver pero no pude.

Comenzaré mi conteo no sin antes recordarles que es un top bastante personal, es de lo que vi, de lo que me marcó y disfruté. Al igual que todos los años, el conteo se compone de películas de este año o que llegaron este año a Colombia.

  1. Gerald’s Game

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Basada en la novela de Stephen King, la película producida por Netflix (primera en formato streaming que pongo en alguno de mis rankings) es bastante interesante, con una situación desesperante que pone a la protagonista a alucinar y luego a desarrollar una historia aún más perturbadora de la que ya está viviendo. La película va lenta, por momentos parece que va a aburrirnos, pero de un punto en adelante la película toma fuerza y hasta causa bastante impresión en una de sus escenas importantes. Fue una grata sorpresa verla.

  1. The Salesman

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Puede pasar que al ir en busca de venganza todo pase menos vengarse. Tras una serie de eventos, los protagonistas deben buscar un nuevo hogar, y es allí donde todo se desencadena en una serie de eventos desafortunados que terminan en la búsqueda de justicia a propia cuenta. Muy buena película de Asghar Farhadi.

  1. Manchester By The Sea

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Fuerte historia que es contada lentamente en una película que quizá tome tintes muy depresivos o melancólicos por momentos, pero que termina dejándolo a uno enganchado con todo lo que ocurre.

  1. Clash

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¿Cómo ver reflejados los intereses políticos y religiosos enfrentados en una situación extrema? Esto es esta película, que pone en pantalla lo peor de nosotros, que preponderamos nuestros intereses, creencias e ideas hasta por encima de la vida misma del prójimo. El escenario, un camión policial con retenidos en plena revolución egipcia en 2011. ¡Gran película!

  1. It

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El argentino Andrés Muschietti sí que supo regalarnos una intensa, tétrica y sangrienta adaptación de la aclamada obra de Stephen King. No hay forma de comparar esta adaptación con la de 1990 puesto que fueron dos formas muy distintas de adaptar el libro, mientras Tommy Lee Wallace (director de la miniserie del 90′) quiso meter todo como a la brava, Muschietti quiso contar mejor la primera parte. Sin duda la intensidad con la que viví la película hacen que este en mi ranking, fue un muy grato retorno del payaso (que es más que un payaso pero pues, es su faceta principal) que tanto terror causo.

  1. Star Wars VIII: The Last Jedi

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Creo que ha sido el episodio más intenso de la saga, quizá peque, pero ninguno lo viví con tanta tensión como este, desde el comienzo hasta el fin fue una sobrecarga de emociones fuerte para los amantes de la saga, para los seguidores y hasta para los que no la conocen (eso si, por lo menos el episodio VII debieron haber visto para no estar tan perdidos). Esta entrega de la icónica saga es sin duda la que más se salió del esquema que solía verse de las anteriores entregas, con personajes que crean incertidumbres, un villano algo confundido, endeble pero bastante fuerte y con momentos que hacían que se sintiera pesimismo sobre lo que podría ocurrir en la película. Si bien hay partes algo raras, como que fueron parches dentro de la cinta, ésta no deja de ser una gran película.

  1. Raw

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Yo no sé qué tienen los franceses, pero cuando quieren hacer una película que impacte lo logran. Si bien no está al nivel de Martyrs o de À l’intérieur (Y posiblemente muchas más que están ocultas por ahí, esperando a ser descubiertas), en cuánto a lo sanguinaria, la trama, la forma en como desarrollan la película hacen que Raw sea absurdamente buena. Es posible que la subieron mucho a la hora de decir que era supremamente asquerosa, es posible que también dejara de ser muy asquiento, pero la película impacta, atrapa y roba el aliento. Excelente película, recomendadísima.

  1. Moonlight

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La ganadora del Óscar en modo Steve Harvey no podía faltar en el conteo, y es que la película cuenta con una historia muy buena, que quizá me desinfló un poco al final pero que tiene una historia fuerte, que se cuenta en y para una sociedad prejuiciosa, estigmatizadora, donde su personaje sobrevive pese a las dificultades que ha tenido que pasar. De la película hablé en un post anterior, al igual que de Manchester by the sea (por si quieren ver: Jugando a predecir)

  1. Get Out

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Qué idea tan desquiciada, tan brutal, fue esta una gratísima sorpresa en el año, tanto que la he repetido más de una vez porque sencillamente la historia me atrapó demasiado. No solo está llena de racismo (lo cual es evidente casi que de primerazo) sino que la forma en la cual terminan desarrollando la idea de la película fue impactante. Sí, raya lo imposible (hasta ahora), pero para eso están las películas, para imaginar lo que creemos o es imposible, o en este caso, para aterrarnos y hacernos temer de lo que pueden hacer con nosotros. Brutal película de Jordan Peele.

Por si alguien le interesa, escribí un post conjunto de Get Out y Raw: Noche de suspenso

  1. The Handmaiden

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Sin duda la mejor película que vi este año, el último filme de Chan-Wook Park fue fascinante, intenso, impredecible, asqueroso (por momentos), mórbido, hermoso, todo a la vez, fue majestuoso para mí. La historia está muy bien hecha, le va cambiando el rumbo a uno como espectador de manera increíble, 3 partes, 3 aires de desconcierto muy fuertes, que sencillamente lo dejan a uno aún más enganchado tras cada parte. A mí me fascinó esta película y sin duda era la única posición que tenía clara de este top ten era esta.

Por si alguien está interesado, le dediqué un post a la película: Exótico oriente

Ya para terminar, quisiera hacer una mención especial a Coco, no es la mejor película de Disney, pero pienso que fue una buena historia, muy metida en la cultura mexicana y el día de los muertos. Me pareció una gran apuesta de Disney hacer una película tan latina, tan mexicana, tan solo me preguntó, ¿cómo verán la película en inglés, si claramente tendrá un mejor toque en español? También estuve a punto de poner Mother! entre el top, pero es que es casi que Rosemary’s Baby versión Aronofsky, la película no es mala, es bastante intensa, misteriosa, tiene partes confusas y actuaciones muy buenas, pero la desazón con la que salí por ver casi que una historia tan similar me hizo desistir de ponerla.

No siendo más me despido. Sé que me faltaron grandes títulos por ver, trataré de hacer mejor la tarea para el año que viene. Por ahora espero disfruten de estas películas tanto como yo las disfruté. De antemano feliz año para todos mis lectores.

Hasta pronto.